11:58h. Martes, 21 de Noviembre de 2017

HISTORIA

Se acabó el carburo: El primer recibo de luz pública facturado por “La Eléctrica de San Roque”

"La ilusión que trajo a los sanroqueños la luz eléctrica queda reflejada en el hecho de que hasta el pago de las facturas por el consumo se solemnizaba"

El alumbrado público en San Roque fue inaugurado el 27 de febrero de 1913, según se recoge en el acta de la sesión del día 28. Es destacable que también tuviera repercusiones laborales: "Por el Sr. Presidente (ejercía Luis de Pro Siruela como alcalde accidental), se expresó que habiéndose inaugurado el servicio de alumbrado público por la electricidad el día de ayer (...) se declara la cesantía del empleado alumbrador (el que reponía el carburo o petróleo en las lámparas), José Avilés Pérez", aunque hay que decir que no le dejaron en la calle, ya que con la misma fecha se le nombraba oficial encargado de las reparaciones del empedrado y madronas, con un sueldo anual de 912,50 pesetas.

El 25 de abril de 1913 se reúnen los corporativos José del Pino Aguilar y Antonio de Sola Monrabal con el alcalde, Andrés Cano de Sola, ante el secretario Enrique Vázquez Cano para aprobar el pago de las facturas por el consumo que enviaba la sociedad "La Eléctrica de San Roque".

El alumbrado público (en la ciudad y en las barriadas de Campamento y Puente Mayorga) había consumido en el mes de marzo de 1913 en energía eléctrica el equivalente a doscientas ocho pesetas con treinta y tres céntimos (208,33 ptas.); el consumo de la Casa Consistorial, lo que eran las dependencias municipales, facturado aparte, supone veinticuatro pesetas, noventa y nueve céntimos (24,99 ptas.), de las que 4,16 ptas. Correspondían a reposición de lámparas; pero tal vez lo más sorprendente, comparativamente hablando, fuese que la Cárcel del Partido hubiese consumido, en el mismo período de tiempo, cuarenta y cinco pesetas, noventa y nueve céntimos (45,99 ptas.), prácticamente el doble que la Casa Consistorial y el equivalente a una quinta parte del consumo total del pueblo, incluyendo las dos barriadas citadas. Claro que esta cantidad no debió parecer excesiva a los miembros del Ayuntamiento, ya que la mejora resultaba evidente y la comparación con pagos anteriores bastante aceptable.

En el mes de febrero de aquel mismo año, por ejemplo, se había pagado a José Sánchez Medina la cantidad de 33,20 pesetas por el "suministro de efectos y combustibles durante el pasado mes de de enero para el alumbrado de la Prisión del Partido".

Para mayor inri, soportaba comparaciones con otros servicios. Por ejemplo, en esa misma fecha se abonaba 15,60 pesetas a Salvador Paredes, como importe de 120 cargas de agua potable suministrada para los presos de la cárcel, y también 10,80 pesetas a Juan Segovia y Francisco Pineda por el "alquiler de un burro utilizado para el acarreo del agua con destino al riego de los árboles de la Alameda pública".