03:45h. Viernes, 24 de Noviembre de 2017

ACTUALIDAD

Reabierto el asesinato por ETA de la sanroqueña Hortensia González y su novio Antonio Ramírez

La Audiencia reabre el asesinato etarra de "los novios de Cádiz" 38 años después

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha reabierto la investigación del asesinato etarra del guardia civil Antonio Ramírez Gallardo (Tarifa, Cádiz) y su novia, Hortensia González Ruiz (San Roque, Cádiz), ametrallados en Beasain (Guipúzcoa) el 6 de enero de 1979.

hortensia_gonzale_ruizantonio_ramirez_gailardo

Como desveló ABC el pasado día de Reyes, coincidiendo con el 38 aniversario del atentado, la Fundación Villacisneros, en nombre de la hermana de Hortensia González, presentó un escrito el 12 de octubre del año pasado contra la prescripción de estos dos asesinatos, el primero de una larga lista de casos que esta entidad pretende reabrir.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número dos dio traslado del escrito al fiscal, que ha informado a favor de la reapertura. Así, el magistrado Ismael Moreno, en una providencia que acaba de ser notificada, reclama a la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y al Servicio de Información de la Guardia Civil «un informe respecto a la autoría del ataque terrorista objeto de la investigación».

El Juzgado de Instrucción número dos de la Audiencia Nacional incoó en du día las diligencias previas 38/79, pero en solo dos meses resolvió archivarlas con un auto de sobreseimiento provisional por «falta de autor conocido», los dos o tres etarras que dispararon contra el guardia civil de 24 años y su novia de 20, dos gaditanos que estaban en plenos preparativos de boda. La investigación fue superficial, en una época en la que había tantos atentados que las fuerzas de seguridad no daban abasto.

Casi 40 años después, el fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Rubira argumenta en su escrito que aunque el atentado en sí pueda estar prescrito, hay otro delito cometido por los etarras, el de integración en organización terrorista o banda armada, que «es de tracto sucesivo, es decir, se realiza mientras que la persona o personas se encuentren integradas en dicha Organización».

Este argumento podría impulsar la investigación de los alrededor de 300 asesinatos que ETA cometió después de la aministía de 1977 y que no han sido resueltos. La inmensa mayoría de ellos están prescritos, tras el paso de 20 años, como el de «los novios de Cádiz», pero ahora las familias de las víctimas pueden impulsar de nuevo las investigaciones.

Imagen Quay (107488449)-kgbH--620x349@abc

EL ASESINATO 

El sábado 6 de enero de 1979, el guardia civil Antonio Ramírez Gallardo y su novia, Hortensia Gónzalez Ruiz, fueron ametrallados en torno a las tres menos cuarto de la madrugada por miembros de la banda terrorista ETA cuando se encontraban en el interior de un automóvil en la localidad guipuzcoana de Beasain.

La pareja acababa de salir de una sala de fiestas y se dirigían a sus domicilios cuando detuvieron el coche en un stop, tras recorrer apenas doscientos metros. En ese momento dos terroristas, que se habían colocado en los laterales del mismo, los ametrallaron, vaciando los cargadores de sus armas en una acción que duró apenas unos segundos. La pareja murió en el acto: Antonio recibió ocho impactos de bala y Hortensia diez.

El cuerpo de Antonio se desplomó sobre el claxon, que estuvo sonando durante casi media hora, pues nadie se acercó a socorrerles pese a que eran muchas las personas que en esos momentos salían de la sala de fiestas. Este hecho fue denunciado en el comunicado de condena que emitió la Consejería de Interior del Consejo General vasco, en el que se leía textualmente "Ante la muerte, casi a diario, ante el derramamiento de sangre al que estamos asistiendo, existe una responsabilidad colectiva para tratar de superar esta grave situación, ya que no caben inhibiciones ni silencios".

Fuente y reproducción íntegra: ABC